Yo no soy poseedor de anécdotas personales con Fidel, más allá de reuniones colectivas e interacciones grupales de carácter público. El Fidel que yo guardo es el que puede tener cualquier cubano, y eso no lo hace más lejano.
Yo no soy poseedor de anécdotas personales con Fidel, más allá de reuniones colectivas e interacciones grupales de carácter público. El Fidel que yo guardo es el que puede tener cualquier cubano, y eso no lo hace más lejano.